El duelo migratorio

El duelo migratorio puede manifestarse como nostalgia, tristeza profunda, ansiedad o depresión, especialmente cuando se combina con discriminación, barreras lingüísticas o dificultades laborales.

Elie Ayurugali

1/12/20267 min read

Duelo migratorio
Duelo migratorio

Introducción sobre el duelo migratorio

El duelo migratorio es un fenómeno cada vez más frecuente en el contexto globalizado actual. Se refiere al proceso de reorganización psicológica, emocional y social que vive una persona al abandonar su lugar de origen para establecerse en otro país, territorio o cultura. No se trata únicamente de una reacción ante una pérdida específica, sino de un conjunto de pérdidas simultáneas que impactan múltiples dimensiones de la vida.

Migrar implica separarse del entorno familiar, de amistades significativas y de la cultura que ha moldeado la identidad personal. Estas pérdidas, aunque a menudo invisibles para quienes no las experimentan, son profundas y afectan tanto la vida emocional como la sensación de continuidad vital. Los profesionales que acompañan a las personas inmigrantes coinciden en que el duelo migratorio puede expresarse a través de emociones como tristeza, nostalgia, incertidumbre o ansiedad, que pueden dificultar la adaptación al nuevo contexto.

La sensación de pertenencia se ve especialmente afectada. La persona migrante puede sentirse suspendida entre dos mundos: desconectada del lugar de origen y aún sin un anclaje firme en el nuevo entorno. Esta transición exige una reconstrucción de la identidad personal y social, un proceso que implica revisar roles, expectativas y el propio proyecto vital.

El duelo migratorio no solo se relaciona con lo que se deja atrás, sino también con la necesidad de reconfigurar la vida en un contexto cultural distinto, donde los códigos, las normas y las dinámicas sociales pueden resultar desconocidos o incluso contradictorios con los propios referentes.

En definitiva, el duelo migratorio es un proceso parcial, recurrente y múltiple. Parcial, porque lo perdido sigue existiendo, pero lejos. Recurrente, porque las emociones pueden reactivarse en distintos momentos. Múltiple, porque abarca pérdidas en diversas áreas: vínculos, lengua, estatus, paisaje, pertenencia, identidad y proyecto vital.

Reconocer estas experiencias es esencial para favorecer una integración sociolaboral saludable. Contar con espacios de acompañamiento, redes de apoyo y recursos culturalmente sensibles puede marcar una diferencia significativa en la reconstrucción de la vida en el nuevo entorno. El acompañamiento adecuado no elimina el dolor, pero sí lo hace más llevadero, más humano y más digno.

Aproximaciones al proceso migratorio

El fenómeno de la inmigración ha sido una constante en la historia de la humanidad. Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos han migrado en busca de mejores oportunidades, seguridad y bienestar social (Movilidad Humana en España - Bubok). Cada persona que migra lo hace desde una historia propia, atravesada por condiciones sociales, culturales y emocionales que moldean su vivencia (Factores de migración: causas y efectos en comunidades humanas - Akademikas). Por ello, la experiencia migratoria no es uniforme: está influida por múltiples variables que determinan tanto su significado como su impacto (Fundamentos de la migración | OIM, Migración de las Naciones Unidas).

La heterogeneidad de las trayectorias migratorias

Comprender la heterogeneidad de las trayectorias migratorias requiere considerar elementos como la situación administrativa, el género, la edad, la orientación sexual, la clase social, el motivo del desplazamiento y el grado de voluntariedad. Estas variables pueden intensificar o atenuar el duelo migratorio. Por ejemplo, quienes migran de manera forzada suelen enfrentar mayores desafíos emocionales que quienes lo hacen por decisión propia (Factores que influyen sobre los flujos migratorios hacia España y otras economías avanzadas. BOLETÍN ECONÓMICO 2025/T2). Por eso, quienes acompañamos a las personas inmigrantes en su proceso de integración social laboral creemos que reconocer la diversidad de trayectorias migratorias permite comprender mejor las dinámicas emocionales y adaptativas que atraviesan las personas migrantes en su proceso de asentamiento.

La oportunidad de integración en el país de acogida

Aquellas personas inmigrantes que cuentan con la residencia administrativa en el país de acogida y, por tanto, con acceso a recursos, suelen integrarse con mayor facilidad. La regularidad documental no solo permite acceder a servicios básicos y oportunidades laborales, sino que también reduce la incertidumbre y el estrés asociados a la vida cotidiana, facilitando la construcción de redes sociales y la participación comunitaria.

En contraste, quienes carecen de apoyo social o institucional pueden experimentar aislamiento, incertidumbre y una mayor vulnerabilidad emocional. La ausencia de acompañamiento, información clara o espacios de contención incrementa la sensación de desarraigo y dificulta la elaboración del duelo migratorio, especialmente en contextos donde predominan la precariedad y la invisibilidad (acn-ebook_desplazamientos_1.pdf).

La experiencia migratoria es estresante

La literatura disponible en esta materia coincide en un punto fundamental: la experiencia migratoria constituye un evento vital estresante de alta intensidad, capaz de transformar profundamente la vida de quienes la experimentan. Implica cambios radicales en el entorno, la identidad personal y los roles sociales, así como la necesidad de reconstruir vínculos y significados como la amistad o el emparejamiento.

Durante este proceso migratorio, las personas enfrentan desafíos como la separación de seres queridos, el choque cultural, las barreras lingüísticas y la incertidumbre respecto al futuro. Estos factores pueden generar un estrés significativo y activar sentimientos de pérdida y duelo. La evidencia muestra que quienes migran de manera forzada presentan mayores niveles de ansiedad y depresión, lo que subraya la importancia de ofrecer apoyo emocional y recursos adecuados.

Comprender la migración como un evento vital estresante permite abordar sus implicaciones individuales y colectivas, y orientar intervenciones que favorezcan el bienestar psicológico y la adaptación (Efectos de la movilidad humana en la salud mental del desplazado - Intercambio - Revista Jesuita de Cultura SocialIntercambio – Revista Jesuita de Cultura Social).

Aproximaciones al duelo migratorio

El duelo migratorio es un proceso emocional y psicológico asociado a las múltiples pérdidas que implica dejar el país de origen: territorio, vínculos afectivos, redes sociales, idioma, costumbres e identidad cultural. A diferencia del duelo convencional, este duelo es ambiguo, prolongado y se entrelaza con la necesidad de adaptarse a un nuevo entorno (Los 8 tipos de duelo y sus características).

El duelo migratorio puede manifestarse como nostalgia, tristeza profunda, ansiedad o depresión, especialmente cuando se combina con discriminación, barreras lingüísticas o dificultades laborales. Además, puede generar tensiones internas entre el deseo de integrarse y la necesidad de preservar la identidad cultural.

Características del duelo migratorio

De las características del duelo migratorio (Duelo migratorio, como duelo parcial, recurrente y múltiple - MedCrave online) podemos destacar las siguientes:

  1. Su ambigüedad: las pérdidas asociadas a la migración no son definitivas, pero tampoco plenamente recuperables. La persona migrante mantiene un vínculo emocional, cultural y simbólico con su lugar de origen, aun cuando ya no forma parte de su vida cotidiana. Esta ambivalencia genera un tipo de pérdida “incompleta”, difícil de nombrar y de elaborar, porque aquello que se extraña sigue existiendo, pero ya no es accesible de la misma manera.

  2. Su dualidad: en el duelo migratorio coexisten simultáneamente la tristeza por lo perdido y la esperanza por las nuevas oportunidades. La persona puede experimentar nostalgia, dolor o desarraigo, al mismo tiempo que siente ilusión, curiosidad o motivación por el proyecto migratorio. Esta convivencia de emociones aparentemente opuestas es una de las marcas más distintivas del proceso y requiere un acompañamiento sensible que valide ambas dimensiones.

  3. Su prolongación: el proceso puede extenderse en el tiempo y presentarse de forma recurrente, generando la sensación de estar “entre dos mundos”. La adaptación no es lineal: puede haber avances, retrocesos y reactivaciones del duelo ante fechas significativas, cambios vitales o situaciones de estrés. Esta prolongación, descrita en la literatura como un duelo parcial, múltiple y continuo, refleja la complejidad de reconstruir la identidad y el sentido de pertenencia en un nuevo contexto.

Reconocer estas características es clave para acompañar adecuadamente a las personas migrantes en su proceso de adaptación.

La intervención de Trabajo Social en el duelo migratorio

Desde la intervención social (8257), la adaptación al duelo migratorio se concibe como un proceso complejo influido por factores estructurales y personales. Aspectos como el dominio del idioma, las diferencias culturales, la percepción de la comunidad receptora y la disponibilidad de redes de apoyo condicionan la manera en que la persona migrante afronta las pérdidas y reconstruye su proyecto de vida (El duelo migratorio: una mirada desde el Trabajo Social - amamigrar).

En este contexto, el rol del trabajador social consiste en identificar estas barreras, evaluar su impacto y facilitar el acceso a recursos que promuevan una adaptación digna, segura y sostenible (Propuesta de intervención para abordar el impacto del duelo migratorio en personas migrantes en situación de vulnerabilidad - Repositorio Institucional de Documentos).

El duelo migratorio puede generar crisis de identidad, sentimientos de fragmentación y experiencias de alienación. Por ello, la intervención social debe incorporar una mirada sensible a los procesos emocionales, culturales y comunitarios que atraviesa la persona migrante. Entre las acciones fundamentales destacan:

  • Validar la ambivalencia emocional, reconociendo que la persona puede sentir simultáneamente el deseo de preservar su identidad cultural y la necesidad de adaptarse al nuevo entorno.

  • Reconocer el papel de las comunidades de la diáspora, que pueden ofrecer apoyo, continuidad cultural y contención emocional, aunque también pueden generar tensiones con la cultura receptora o reforzar la sensación de estar “entre dos mundos”.

  • Favorecer espacios interculturales que promuevan el encuentro, el reconocimiento mutuo y la construcción de identidades híbridas, permitiendo que la persona migrante integre su historia de origen con su experiencia en el país de acogida sin renunciar a ninguna de ellas.

Este enfoque permite que la intervención de Trabajo Social acompañe el duelo migratorio desde una perspectiva integral, respetuosa y centrada en derechos, fortaleciendo tanto el bienestar emocional como la inclusión social.

¿Qué es el Síndrome de Ulises?

No se considera una enfermedad mental en sentido estricto, sino un cuadro de estrés reactivo que surge cuando la persona migrante se ve expuesta a múltiples duelos simultáneos (familia, lengua, cultura, tierra, estatus, pertenencia y seguridad) en condiciones de precariedad extrema (Instituto Síndrome de Ulises | Migración y Salud Mental - Ulysses Syndrome Institute).

El síndrome aparece cuando las demandas del entorno superan la capacidad de adaptación, incluso en personas previamente sanas y resilientes. Es, por tanto, una respuesta humana comprensible ante situaciones límite, más que un trastorno psiquiátrico tradicional.